Durante todo el mes de junio y el de septiembre, el parque del Capricho ha sido testigo de un ciclo promovido por el ayto. de Madrid donde ha habido conciertos gratuitos de músicas variadas, desde el flamenco hasta la clásica, pasando por el jazz en varios de sus estilos.
El jazz de Tapita Latin Quintet (actualmente 7 componentes, por una reciente ampliación de personal) es de una calidad magnífica. Tanto versionando canciones como tocando composiciones propias, han llevado al público que había en el Capricho (la mayoría no pasaba los 10 años) a la mismísima Habana usando boleros, cha cha chás, sambas, mambos y otros sones que han hecho que, desde Dizzy Gillespie, el latin jazz sea tan grande.
Durante 1 hora de concierto, han bailado, cantado y hecho cantar, pero sobre todo transformado el invernadero del parque del Capricho en el Buena Vista Social Club. Una auténtica virguería. Aun siendo más blusero que jazzero, me ha parecido un espectáculo genial. Sin embargo, y a pesar de que técnicamente el concierto ha sido buenísimo, he echado de menos ese sentimiento de dolor en alguna nota que otra. Es cierto que en general se trata de música divertida, animada; pero ese toque de pena; ese nosequé que les sale de dentro a maestros como Bebo y Chucho; Michael Camilo o Tito Puente no ha aparecido.
Ojalá me siga confundiendo y llegue a la conclusión que el jazz es para todos los públicos. Aunque me queda mucho jazz (sobre todo del clásico) por escuchar antes de entenderlo. Seguiré intentándolo.












Sólo decir que ojalá esto suponga el comienzo de una gran amistad entre músicos y público. Porque Cáceres, ciudad candidata para 2016 como ciudad europea de la cultura, sabe lo que quiere su gente. Lo que queremos todos. Los cacereños le han dado al Play. Que no haya STOP.



Siempre serás uno de los grandes. Y lo sabes. En gerenal, grandes festejos los de Alcorcón. Ojalá otros pueblos menores se dejaran de tantos toros y se dieran cuenta de dónde está el verdadero arte.





