24/11/2009

Se dice que, de los instrumentos de cuerda, la guitarra puede resultar de los más sencillos. Realmente no lo sé. Para mí es igual de complicado (o de fácil) que cualquier otro, y más después del concierto "La guitarra de ayer y hoy".

Tras pequeños desajustes iniciales de lugar (no descarto algún día recibir un masaje thailandés...), me acomodé. La sala es una pequeña zona de conferencias situada en la planta baja del centro cultural de la Generalitat Catalana, en la calle Alcalá, al lado del teatro de Bellas Artes. Al principio temí por el sonido, porque no daba buena impresión, pero una vez empezó el concierto, los temores desaparecieron. Totalmente.

Inició el concierto Joan Asensio, profesor de la ESMUC, con varios temas tranquilotes, de flamenco más clásico. Preciosos. Especialmente Patricia. No sé qué tendrán las canciones con nombres de mujer que siempre sobresalen. Siempre merecen ser escuchadas. Siempre se tocan (y se escuchan) de algo especial. Genial.

Juan Carlos Gómez, acompañante de Cañizares, entró y rompió. Se notó un cambio importante en sonido y en sensación. Mucha más potencia. Quizás no tan delicado y más transgresor frente a lo clásico, pero no menos genial. Parece mentira, pero me pareció notar que estaba algo nervioso...quién sabe. Quizás le pase cada vez que toca la guitarra, por miedo a hacerle daño. O a sentir el desilusionarla si lo la toca como ella quisiera.


Hubo también momentos para dúos y tríos (repito: el masaja thailandés estaba más abajo), con Luismi (permite que te tutée) a la española y a la eléctrica. Sí señores. Hubo también eléctrica. Y mandolina, aunque en plan sucedáneo. Incluso se atrevieron con una de Paco (que no Frankie), que quedó realmente bien, salvo alguna cara que otra...(¡fotos no!).

En definitiva: una hora de música, gratuita, que trajo a un centro catalán lo más profundo de este país. A pesar del nosequé que daba, de vez en cuando, ver al fondo al señor Moix vestido de Napoleón.


Olé. Olé. Y olé.

17/11/2009

Es increíble que en estos días que corren siga habiendo tanta espectación por la música: spotify, pirateo, youtube, grabadoras... Depeche Mode demostraron, a más de un rey del pollo, que después de 30 años es posible renovarse y seguir en lo más alto con conciertos como el del pasado martes en el Palacio de los Deportes.

No es menos sorprendente que después de miles de conciertos organizados se siga generando el caos cuando hay sobresaturación...¿excesiva venta de entradas? Quizá. Policía nacional calmando al espectador que, después de haber pagado 50 €, no podía acceder a su localidad porque, literalmente, "No era posible". Con entrada de pista en mano, tuve que conformarme con ver el concierto desde el anfiteatro. No me quejo, hubo quien ni eso. Pésima organización. Y van dos este mes.

Hubiera sido de esperar que después de tanto tiempo de gira y de un concierto dado en Madrid el día antes, Gahan y compañía entraran entonados. Pero les costó. Durante los primeros 15 minutos el ambiente fue gélido. Al grupo se le veía apagado; cansado; desmotivado; out of the flow, que diría alguno. Puro espejismo. Tras Walking in my shoes, algo cambió. No fue sólo el hecho de que Dave se quitara la chaqueta. O de que Gore sacara a relucir su voz y su guitarra (aunque, sinceramente, estuvo demasiado desaparecida para mi gusto). Depeche Mode explotó.



A Question of Time, Policy of Truth, I Feel You o Never Let Me Down Again fueron acojonantes. Efectos visuales geniales, con un serpenteo continuo de los juegos de luces. Un sonido muy bueno. Una energía tremenda, en forma de bailes de cadera que, aun no llegando a los 50, arriesgó su pelvis. Fue genial.

Por otra parte, destrozaron Enjoy de Silence. Hicieron una versión que, lejos de resultar moderna, parecía más propia de una discoteca ibicenca que de un concierto en directo. Hubo momentos en los que se echó en falta ese sentimiento humano que controla a la máquina. Carisma y personalidad tienen de sobra para hacerlo durante las casi dos horas que duró el concierto. Es cierto que faltaron temazos con John the Revelator o Ice Machine, pero es como ir a ver a Loquillo y pedir que toque La Mataré...ni jarto vino, oiga.

El final fue apoteósico, con Behind the Wheel pero sobre todo con una versión muy heavy de Personal Jesus, que hizo temblar los cimientos de un Madrid siempre en construcción. Fue el broche de oro a un concierto que, a pesar de que alguno hizo lo posible por estropearlo, fue cojonudo.

Reach out and touch faith!
07/11/2009

Tras inicios titubeantes en lengua "no cristiana", Love of Lesbian (LOL) demostraron en la Riviera por qué se han convertido en, probablemente, los principales exponentes del indie español. "A pesar del Atlético de Madrid - Real Madrid; del concierto en pararelo de Vetusta Morla y de la crisis económica", palabras textuales de Santi, su cantante, LOL llenó la Riviera de poppies y de algún que otro intruso con careta y sin ella.

Antes de lo esperado para algunos (Atrápalo no hizo buena gestión en la venta de entradas), LOL empezaron a ritmo de Allí donde solíamos gritar (1999, álbum que les ha traído a Madrid y a otros lugares del país). Pero rápido se saltaron el protocolo en este tipo de giras y pasaron a sus temas más...más...siderales, fugaces, boreales, astroconocidos, cool y otros adjetivos de la jerga típica del sector (que sigo aprendiendo): Universos Infinitos, Noches Reversibles, Domingo Astromántico, Me amo o Un día en el parque. Aunque no faltaron 1999, Club de fans de John Boy y otros temas del último disco, sin duda fueron, como siempre, los clásicos los que más se dejaron oír entre el público.





Técnicamente, el concierto fue bueno. El sonido no tanto; los instrumentos se comían unos a otros y, en ocasiones, más bien había que intuir las notas. Sin embargo, todo eso quedaba inundado, no sólo por incendios de nieve, sino por la intensidad y la buena sintonía banda - público. Con varios cambios de vestimenta según el momento, se puede decir que fue un concierto, sobe todo, divertido.

Para alguien out del panorama indie, que acertaría apenas un par de canciones del estilo poppie en el Music Challenge del caralibro, el espectáculo de LOL se manifiesta como recomendable. Y más si se tiene en cuenta el fiestón que montaron al final. Con Algunas plantas en mp3, todos los componentes del gupo, incluido Carlos Cross (el telonero al que no pude ver gracias al cambio de horario no avisado por Atrápalo), se adentraron en la marabunta de público para saltar y terminar de agotarse. Ambiente perfecto para irse de fiesta. O simplemente, para tomar dos cervezas con alguien especial en un sitio insonorizado. Fue, con mayúsculas, un sábado astrorromántico. Otro más.
26/09/09

"El jazz de ahora es para gente bien; quizás en sus inicios no, pero ahora o tienes dinero o es difícil disfrutar de jazz en la calle". Hace tiempo dije a un amigo algo parecido a esto, pero que en esencia es lo mismo. Y hoy me retracto de mis palabras, al menos en parte.

Durante todo el mes de junio y el de septiembre, el parque del Capricho ha sido testigo de un ciclo promovido por el ayto. de Madrid donde ha habido conciertos gratuitos de músicas variadas, desde el flamenco hasta la clásica, pasando por el jazz en varios de sus estilos.

El jazz de Tapita Latin Quintet (actualmente 7 componentes, por una reciente ampliación de personal) es de una calidad magnífica. Tanto versionando canciones como tocando composiciones propias, han llevado al público que había en el Capricho (la mayoría no pasaba los 10 años) a la mismísima Habana usando boleros, cha cha chás, sambas, mambos y otros sones que han hecho que, desde Dizzy Gillespie, el latin jazz sea tan grande.




Durante 1 hora de concierto, han bailado, cantado y hecho cantar, pero sobre todo transformado el invernadero del parque del Capricho en el Buena Vista Social Club. Una auténtica virguería. Aun siendo más blusero que jazzero, me ha parecido un espectáculo genial. Sin embargo, y a pesar de que técnicamente el concierto ha sido buenísimo, he echado de menos ese sentimiento de dolor en alguna nota que otra. Es cierto que en general se trata de música divertida, animada; pero ese toque de pena; ese nosequé que les sale de dentro a maestros como Bebo y Chucho; Michael Camilo o Tito Puente no ha aparecido.

Ojalá me siga confundiendo y llegue a la conclusión que el jazz es para todos los públicos. Aunque me queda mucho jazz (sobre todo del clásico) por escuchar antes de entenderlo. Seguiré intentándolo.
04/09/09

Una llamada puede implicar muchas cosas. Entre otras, pasar una noche en un garito irlandés lleno de gente que baila, quién sabe por qué razón, country. Bueno...probablemente porque sobre el escenario estaba Cañones y Mantequilla (C&M). Sí, es un nombre peculiar y sin demasiado sentido a priori. Pero lejos de tratarse de un grupo transgresor o innovador C&M propagan la buena nueva que hace tiempo se lleva rezando: el country americano al 110%.

Desde Jonnhy Cash hasta Mark Knopgler, pasando por Janis Joplin o Steve Earle y con algún que otro tema propio, C&M deleitó al escaso personal del pub irlandés con una buena dosis de filosofía de vida americana, mucho más allá de las hamburguesas o de la NBA.




Con una puesta en escena divertida y muy animada, durante algo más de una hora amenaron una noche que, sin ellos, hubiera sido como otra cualquiera; que, sin ellos, simplemente hubiera sido ir a un pub a tomar una cerveza. Sin embargo, el mero hecho de poder disfrutar de armónicas, de Fenders y de pedal steel (y gratis), transforma una cerveza en agua fresca durante el verano extremeño.

Fuera de grandes virtuosismos y filigranas, C&M animó al público con "yeeeehaaaas" y con "yuuuuuhuuuus", hasta límites que más de uno de los presentes en la sala desconocía.

Con las palmas de las manos coloradas por seguir el ritmo de cada canción, gracias por una velada alegre y divertida.
30/08/09

Qué hacen un tinerfeño, un catalán y dos brasileiros en una sala de actividades como Libertad 8. Pues mezclar ritmos de samba y de bossa nova para que la noche madrileña sea, una vez más, alegre y melancólica.

De toda esa mezcla es la vena brasileña la que encabeza el grupo. La dulzura e intensidad con la que Emerson, cantante del grupo, entona los temas es pasmosa. Su voz encandila. Y la mezcla con la samba y algún que otro ritmo de jazz sacan a la bossa nova de sus notas clásicas, creando sonidos que, muy lejos de aburrir y de ser monótonos, divierten y alegran la velada.




El repertorio estuvo compuesto por 17 canciones, bis incluido. La alegría, el amor, el desamor e incluso la inmigración fueron los temas tratados, cada uno de ellos con el respeto debido. En muchas ocasiones, cuando se cantan ciertos aspectos de la vida serios, éstos pierden su profundidad, que se ve ennegrecida y oculta por una engañosa armonía alegre y/o bailable. Sin embargo, tanto Emerson como el resto del grupo supieron dar a cada motivo su nota y palabra adecuadas, escapando de todo cinismo.

Durante hora y media, el barrio de chueca se llenó de música brasileña, cantada en portugués, inglés y portuñol. Durante hora y media, unas cervezas y unos cacahuetes acompañaron una noche de música sin el fervor de la samba, pero con más sentimiento. Durante hora y media, quedó claro que hay mucho en común entre la cultura portu-brasileña y la española. Porque un tinerfeño, un catalán y dos brasileños, Vossanau, lo han dejado bien claro.


Que así sea.
15-08-09

Nunca está mal improvisar y asistir a conciertos en los que nunca antes te hubieras visto: bien porque tenías claro que no ibas a pagar por ello, porque vuestras vidas no iban a coincidir o simplemente porque siempre hay algo que lo evita (léase entre líneas: Lou Reed). En este caso, yo tenía presente lo primero, pero oye, leí en negrita la palabra mágica (¡gratis!), y qué queréis que os diga...estamos en crisis.

Nunca he sido un fan de grupos como Los Secretos o Los Limones, aunque sí es cierto que si hay música que entre dentro de una festividad verbenera es el pop español de mediados de los 80. Saben animar, divertir, mover al personal, llegar a la fibra melancólica - romántica de las parejas que poblaban el parque de Las Vistillas (a partir de ahora, Little View) y a pesar de que haya veces que se les escape eso de "Viva el Rock and Roll" sin saber por qué, no se les puede negar su sitio en la historia de la música española.


Photos by Mybrokensocks

Apenas sí conocía un par de canciones de Los Limones, una de ellas que no faltó en su repertorio de la noche, Ferrol, en honor a su origen gallego. El resto del concierto, de hora y media de duración, estuvo presidido por Javier Urquijo, y deleitaron al público con los principales himnos de Los Secretos, la mayoría de ellos en honor del desaparecido, hace ya diez años, Enrique Urquijo. También hubo momento de homenaje para uno de los grandes cantautores madrileños que nos ha abandonado este año, Antonio Vega. Su chica de ayer resonó en honor de la Virgen de la Paloma en el parque Little View.

Una antesala perfecta a los fuegos artificiales que, más allá de clausurar las fiestas, dieron paso a más música en la discoteca móvil y a una noche plagada de gente con ganas de disfrutar del verano madrileño olvidándose de sus calores.

Esto, unido a que hay un nuevo miembro en la familia peluchil gracias a nuestra habilidad con los dardos, hizo que la noche fuera, más que nunca, un domingo de madrugada dulcísimo...

¡Chocolate!